SOCIEDAD MODERNA. MI BARBA Y YO.

Qué difícil es levantarte de la cama una fría mañana, lavarte a la cara, contemplarte unos minutos en el espejo y decidir que sí, toca afeitarse otra vez. No sólo es un engorro, si no que para los nacidos en la gran década de los 80 se convirtió en su momento en casi una obligación, nos alcanzó en nuestra más tierna juventud la llegada de la metrosexualidad masculina en toda la cara, como cuando abres la puerta de casa y te encuentras en un cálido día de Agosto con 40 grados. No digo que esto sea malo, me parece hasta bueno, siempre y cuando no se convierta en algo obsesivo compulsivo, pero claro, para alguien con unos folículos pilosos con una gran ansia por producir se convierte en todo un fastidio.

Actualmente los tiempos han cambiado, las modas vuelven y el tener una larga y frondosa barba vuelve a ser algo digno de admiración, y si a esta le añades unas buenas gafas de pasta y una camisa peculiar, serás “el hombre del momento”.

NI TANTO, NI TAN CALVO.

El caso es que nunca me ha convencido ni lo uno, ni lo otro. Ni el afeitado completo que me da aspecto de post-adolescente imberbe ni dejarme una barba frondosa de la que tendría envidia el mismísimo Teodorico el Godo. A mí, como a un determinado número de hombres nos gusta mantener un superfluo vello facial, o también conocido por “barba canallesca” por la incipiente juventud actual.

Para mantenerse en un estado en el que podamos vivir en paz con nosotros mismos, siempre tendremos que tirar de la clásica maquinilla de afeitar . Es nuestra aliada y debemos saber bien que marca elegir y con qué tipo de maquinilla nos sentimos más cómodos: desechables, no desechables, doble hoja, triple hoja, cuádruple hoja, quíntuple hoja…. Porque sí, cuando yo era un chaval sólo existían las desechables de 2 hojas, Gillette, de toda la vida, no había temor a equivocarse, pero actualmente ya tenemos maquinillas de 5 hojas, que en una pasada nos dejan perfectos para nuestra cita, sin enrojecimientos y hasta con una pasada de aloe vera.

En definitiva, tanto si eres un chico que gusta de ser barbilampiño, llevar una gran barba o ser un “joven de aspecto canallesco”, lo importante es que estés feliz con tu aspecto. Ahora, si me disculpáis, voy a contemplarme en el espejo.

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