Que levante bien alto la mano quien tiene hijos pequeños y no le han hecho en el salón de casa o en cualquier pared un grafiti de esos que no se borran con nada, además es que creo que los niños cuando llegan a cierta edad todos están programados para que cuando cojan un bolígrafo, rotulador o lapicero nos decoren a todas las paredes de nuestra casa. Mi madre dice que no se acuerda pero que seguro que yo de pequeña también los hacía , seguro que sí pero el problema de mi hija es que no se le va el vicio con nada, ni regañándole ni castigándola, ni tan siquiera dándole algo con que entretenerse. En un principio pensé que si le gustaba tanto pintar lo mejor sería que le comprara ceras para su edad, además de un buen paquete de folios, como eso no daba resultado me decidí por los libros esos que venden en los que viene dibujos para colorear y nada tampoco había manera, pensé que quizás con los muñecos que salen y tantos colorines seria una perfecta distracción, pero también quedó en saco roto.

Al final pensé en una pizarra como último recurso es algo que gusta a todos los niños y que se entretienen con las tizas un montón, además se las cogí de colores para que le llamaran más la atención, y sí parecía que surtía efecto hasta que pasaban unos días en los que la niña seguía pintándolo todo. Y es que no se conformaba solo con las paredes que ya era lo de menos, sino que también le dio por la tela del sofá, incluso por la ropa que le ponía, y como no encontraba solución un día mirando en una papelería online el material para manualidades para ver si encontraba otro tipo de remedio, me di cuenta que tenían rotuladores para tela, ropa y camisetas, la verdad que vi el cielo abierto de momento me di cuenta que por fin había encontrado el remedio a mi problema, lo tenía justo delante de mis narices y no me había dado ni cuenta. Enseguida me puse manos a la obra y no solo pedí uno sino unos cuantos para que no me faltaran, si he de ser sincera bendita sea la hora en la que encontré este tipo de rotuladores de tela.